Altas temperaturas, sequías severas y mayor actividad de huracanes en el Pacífico marcarán el impacto climático de El Niño, en el país
El fenómeno de El Niño se perfila para 2026 como un evento de alta intensidad que provocará condiciones climáticas extremas en México, con efectos que comenzarán a consolidarse entre mayo y julio y se intensificarán hacia finales de año.
De acuerdo con proyecciones meteorológicas, este fenómeno, en combinación con el calentamiento global, podría convertir al 2026 en uno de los años más calurosos registrados, elevando significativamente las temperaturas en diversas regiones del país.
Entre los principales impactos destaca la presencia de sequías prolongadas en el centro y sur de México durante el verano, lo que derivaría en una sequía hidrológica que afectaría tanto la disponibilidad de agua como la producción agrícola. En contraste, regiones del noroeste y noreste podrían experimentar un invierno más húmedo de lo habitual, con precipitaciones por encima del promedio.

Asimismo, se prevé un incremento en la actividad de ciclones tropicales en el océano Pacífico, mientras que en el Atlántico la temporada podría ser menos activa. Especialistas advierten que estos cambios responden a la transición del fenómeno de La Niña hacia condiciones dominadas por El Niño.
Las probabilidades de que este fenómeno se establezca superan el 60%, con la posibilidad de alcanzar una fase considerada “muy fuerte”, lo que incrementaría los riesgos asociados a eventos extremos.
Ante este panorama, autoridades meteorológicas mantienen vigilancia constante y han llamado a la población y sectores productivos a tomar previsiones, especialmente en el manejo del agua y en la planeación agrícola, ante los posibles impactos en los recursos hídricos y los ciclos de cultivo.































































