Entre toques de banda de guerra y el paisaje de los cerros, las banderas del Cuixi y Las Lajas ondearon en una jornada de identidad y orgullo patrio
Este viernes, el titular de la Secretaría de Contraloría de Hidalgo, Álvaro Bardales, encabezó las ceremonias de izamiento de la Bandera Nacional en dos de los puntos más representativos de la capital hidalguense: el asta del Cerro del Cuixi, cerca del barrio El Porvenir, y la monumental del Cerro de las Lajas, también conocido como Cerro del Lobo.
Con los primeros acordes de la banda de guerra y el paso solemne de una escolta, Pachuca se vistió de verde, blanco y rojo para conmemorar el inicio y la consumación de la Independencia de México
La jornada reunió a estudiantes, familias, vecinos, autoridades, elementos de la Policía Industrial Bancaria, personal de la Secretaría de Seguridad Pública estatal y servidores públicos, quienes participaron en un acto que combinó tradición, memoria e identidad comunitaria.
Una marcha que abrió el camino

Antes de que la bandera comenzara a ondear en lo alto del Cuixi, la solemnidad tomó las calles del centro de Pachuca.
La escolta y banda de guerra de la Policía Industrial Bancaria partieron desde el Reloj Monumental para avanzar por distintos puntos de la ciudad. El recorrido pasó por el monumento al coronel Juan C. Doria, continuó por las calles de Guerrero, Abasolo y Simón Bolívar, además del barrio La Bandera Roja, Observatorio y La Palma, hasta llegar al acceso al asta.

El sonido de los tambores y las trompetas acompañó el trayecto mientras vecinos y familias observaban el paso de la formación, en una escena que recordó que las celebraciones patrias también tienen un rostro profundamente local.
El águila que da nombre al Cuixi
Desde lo alto del Cerro de San Cristóbal, la bandera monumental del Cuixi volvió a convertirse en protagonista del paisaje pachuqueño.
El nombre Cuixi, de origen náhuatl, significa “águila”, una referencia que adquiere un significado especial al encontrarse frente a uno de los símbolos centrales del Escudo Nacional.
El mástil, construido en 1953, forma parte de la historia de esta zona de la ciudad y, por tercera ocasión, el cerro fue escenario de un izamiento de la Bandera Nacional.
Las Lajas, otro gigante de Pachuca
La celebración continuó en el Cerro de las Lajas, en el barrio del Lobo, donde la monumental bandera domina buena parte del paisaje de la capital.
Su instalación surgió de una inquietud de la propia comunidad durante la administración del gobernador Guillermo Rossell, debido a la posición estratégica de la cima, rodeada por los cerros de San Cristóbal, Santa Apolonia y El Lobo.
Con el paso del tiempo, la estructura quedó en abandono. Sin embargo, en septiembre de 2024, la bandera fue restaurada mediante el impulso del gobernador Julio Menchaca Salazar y el trabajo conjunto con habitantes de la zona, recuperando nuevamente su presencia en el horizonte de Pachuca.
Esta fue la cuarta ocasión en que el Cerro de las Lajas recibió una ceremonia de izamiento.
Dos banderas, una misma ciudad

Por segunda ocasión durante 2026, las banderas monumentales de Pachuca ondearon simultáneamente, luego de la ceremonia realizada en febrero pasado.
Desde sus respectivos cerros, ambos lábaros patrios ofrecieron una imagen que durante septiembre adquiere un significado especial: el de una ciudad que mira hacia sus propias alturas para encontrarse con su historia.
La Contraloría estatal destacó que este tipo de actividades busca fortalecer valores como la honestidad, responsabilidad, respeto, solidaridad y compromiso con el bienestar colectivo, además de promover la participación ciudadana y el orgullo por la comunidad y el país.
En Pachuca existen tres banderas monumentales, visibles desde diferentes puntos de la ciudad. Durante el mes patrio, sus colores se convierten en parte del paisaje cotidiano y en un recordatorio de los acontecimientos que dieron origen a México.
Más allá del protocolo, el izamiento de una bandera en lo alto de un cerro tiene algo de postal: familias reunidas, jóvenes mirando al cielo, el sonido de una banda de guerra y el lábaro nacional moviéndose con el viento sobre una ciudad que, por unos minutos, vuelve la mirada hacia sus símbolos.































































