La cifra de la economía informal ha crecido de manera exponencial en menos de una década
CADA MES que el INEGI revela su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) nos gustaría que el trabajo formal atrajera la atención principal, pero no es así. La cifra de la economía informal ha crecido de manera exponencial en menos de una década.
Hasta el año 2010 había unos 16 millones de personas que trabajan en lo que podían, para vivir o sobrevivir, sin tener prestaciones sociales y sin gozar de algún beneficio como vacaciones, aguinaldo, pago de horas extras y bonos por desempeño o acceso a utilidades que por ley otorgan las empresas cada año.
Hasta mayo de 2026, oficialmente se contabilizaban 33.4 millones de población ocupada en la informalidad laboral, pero hay quienes ya la ubican entre 38 y 39 millones.
Hay muchas razones para acusar ese incremento. Los empresarios señalan que la economía o actividad económica informal en México se ha desbordado, debido a la regulación engorrosa y excesiva, así como los crecientes costos laborales para operar dentro del marco legal, y por esas razones han cerrado sus negocios.
Un análisis del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) subraya que la actividad informal se ha fortalecido en los últimos años, porque no hay incentivos para participar en la actividad formal y ponen el dedo en la llaga:
“La economía seguirá atrapada en un ambiente de bajo crecimiento y reducida productividad”.
Para la iniciativa privada no hay éxito en los negocios y mucho menos creación de nuevas empresas, en medio de una economía con crecimiento reducido; tampoco hay inversión en un ambiente donde predomina la incertidumbre jurídica y del estado de derecho.
Cada año, desde hace tres lustros, se han incorporado 1.5 millones de mexicanos a la actividad informal y el ambulantaje, debido al cierre de negocios y cancelación de fuentes de labor, lo que significa que el Estado pierde dinero por concepto de recaudación de impuestos y hay afectación directa en los ingresos del IMSS y el Infonavit.
El asunto se ha tornado peligroso, porque la economía informal se ha convertido en la alternativa de millones de negocios micros y familiares que buscan operar fuera del costoso sistema tributario y laboral, y es una fuente irregular de recursos para el sustento familiar.
Ese escenario nos lleva a la conformación de grupos, con beneficio sólo para unos cuantos, ya sean líderes de comerciantes ambulantes o los criminales que cobran derecho de piso a cambio de supuesta seguridad.
Tenemos una masa gran masa de mexicanos que están ávidos de programas de ayuda social, en un país donde se ningunea a las empresas, que son las únicas que generan riqueza y progreso.
Las alertas están encendidas. Si continúa el crecimiento abrumador de la actividad informal en México, los estados y municipios estarán condenados recibir menores recursos, con una cifra desconocida de negocios informales que no pagan impuestos porque sale más barato trabajar en la ilegalidad.
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