
Originaria de San Martín Cuautlalpan, Chalco, Aleyda Romero de 21 años fue una de las cuatro víctimas del ataque contra la familia de Jonathan ‘Honas’ Meléndez
Aleyda Romero Victorio tenía 21 años y un nombre que merece ser recordado. Originaria de San Martín Cuautlalpan, en Chalco, Estado de México, la joven fue una de las cuatro víctimas del multihomicidio ocurrido el 1 de septiembre en un departamento del fraccionamiento Grand Viure, en Atizapán de Zaragoza, donde también fueron asesinados Jonathan Meléndez, su esposa Ana Paula y su hija Sofía, de tres años.
Durante las primeras horas posteriores al crimen, Aleyda fue mencionada únicamente como una trabajadora del hogar. Sin embargo, detrás de esa descripción estaba una joven a quien su familia llamaba cariñosamente “Alexis”, a quien recuerdan como una persona trabajadora y responsable y como la hermana de en medio de tres mujeres.
Aleyda llevaba alrededor de una semana y media colaborando con la familia cuando ocurrió el ataque.
De acuerdo con las versiones difundidas por personas cercanas a ella, en medio de la agresión habría protegido al hijo de seis años de la pareja y le pidió que se escondiera y que no saliera, sin importar lo que escuchara. El menor obedeció y se convirtió en el único sobreviviente del ataque.
La joven habría salido posteriormente para intentar auxiliar a Ana Paula y a la pequeña Sofía, pero ya no pudo regresar.
Aleyda fue localizada sin vida dentro del departamento, donde recibió un disparo. Su muerte convirtió su historia en una de las caras menos conocidas, pero igualmente dolorosas, de una tragedia que conmocionó a la Zona Esmeralda de Atizapán.
Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, explicó que el detenido Diego «N» y Jonathan Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo, tenían una presunta relación comercial. #JonathanMeléndez #CamiloSéptimo #Seguridad pic.twitter.com/VWmi77pTkf
— Noticias Énfasis (@enfasisnoticias) September 4, 2026
Ayer jueves, los restos de Aleyda regresaron a San Martín Cuautlalpan, donde familiares, amigos y vecinos se reunieron para despedirla. Su féretro llegó a la comunidad y fue recibido con flores, música y muestras de cariño. De acuerdo con las tradiciones de la localidad, la joven fue vestida como la Virgen María durante sus honras fúnebres.
Su familia, entre ellos sus padres y hermanos, enfrentó así la pérdida de una joven que salió a trabajar y nunca volvió a casa.
En la comunidad, quienes la conocieron reclamaron que su historia no quede relegada frente a la de las otras víctimas. Descriminación por su actividad laboral.
Aleyda no fue un personaje secundario de esta tragedia. Fue una de las cuatro víctimas del multihomicidio y, según los testimonios difundidos tras el ataque, en sus últimos momentos habría intentado proteger a un niño.
Su nombre es Aleyda Romero Victorio. En Chalco, su familia y su comunidad la despidieron como hija, hermana, amiga y como la joven que, aun en medio del miedo, habría buscado poner a salvo a un menor.
Sirva esta historia para valorar y honrar a quienes realizan trabajos en el hogar.
































































