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martes, junio 23, 2026
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Tianguis Turístico de México 2026 ¿de oro?

Rutas y Ritos, Turismo libre, Diplomacia viva

Entre penumbras e incertidumbres, desorganizaciones y problemas de logística, Acapulco celebró el medio siglo de “la gran fiesta del turismo de México”

 

Por: Luis Felipe Hernández Beltrán

 Tuvo todo para ser de oro, si, de oro puro, pero, lamentablemente, no fue así. La edición 50 del Tianguis Turístico de México pintaba para ser algo único y magnífico, más allá del montaje de los stands de estados, países y patrocinadores, así como de las amenidades y dinámicas que cada uno presentó.

 

Será por la famosa austeridad republicana que tanto promueve la llamada “Cuarta Transformación”, que atrás quedaron los icónicos eventos Cena de Capitanes, tradicional cena de gala previa al inicio del Tianguis Turístico que reunía a las principales autoridades turísticas del país. En 2025 este evento tuvo una variación bautizada como “Diálogo de Capitanas y Capitanes de la Industria”, que buscaba cambiar el lujo de la cena, por la instalación de mesas de trabajo entre líderes turísticos.

 También la ceremonia del “Cambio de Estafeta”, realizada al término de los Tianguis, generalmente en algún recinto al aire libre alterno por la pirotecnia que se lanzaba, que además del pase simbólico del estado organizador del momento -representado por el gobernador en turno- al próximo estado celebrante que mostraba parte de su variedad cultural y solía cerrar con algún cantante o agrupación famosa del próximo anfitrión. Ahora todo se redujo a una sencilla, larga y tediosa ceremonia en el Auditorio principal, carente de ventilación, en la que también se llevaron a cabo entregas de premios.

 Lograr 50 ediciones debería ser sinónimo de experiencia, evolución y excelencia. Sin embargo, la “edición de oro” de la llamada “gran fiesta del turismo de México” dejó la sensación de ser un evento que, pese a su historia, tropezó con problemas severos de organización. Para no irnos tan lejos, el apagón de poco más de 20 minutos que dejó en penumbras el discurso de Rosa Icela Rodríguez Velázquez, la secretaria de Gobernación, quien tuvo que leer con la linterna de un teléfono celular.

Resulta paradójico que un evento diseñado para mostrar lo mejor de México al mundo, considerando que en esta ocasión por primera vez tuvo un país invitado de honor: Colombia y presencia de diplomáticos de China o Azerbaiyán, y hasta empresarios africanos,falle en su ejecución. El Tianguis Turístico no es solo una feria más: es una carta de presentación.

A diferencia de 2025 con el dudoso Récord Guinness en Playas de Rosarito, Baja California, ahora si era para presumir números “de oro”, sin embargo el nivel comparativo fue con la edición 2024, cuando Acapulco comenzaba a levantarse de los estragos del huracán Otis y por ende se esperaban bajos números. “Mil 038 millones de pesos, lo equivalente a un crecimiento del 137 por ciento en comparación con la edición 2024 del Tianguis en el puerto de Acapulco”, expresó la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, en la presentación de resultados, por cierto en el stand de Guerrero, aprovechando la develación del billete de la Lotería Nacional. Dejando atrás las conferencias especiales para hacer tal anuncio.

En fin, si el Tianguis Turístico de México quiere mantenerse como referente nacional e internacional, debe de responder a las exigencias actuales de la industria turística. Porque en cualquier evento que suele ser plataforma al mundo, la forma de organizarlo también comunica.

No hay que dejar de subrayar que esta era la edición de oro, para echar la casa por la ventana. Si no hay una autocrítica real y cambios de fondo, el Tianguis corre el riesgo de convertirse en un símbolo de inercia más que de liderazgo y en un sector tan competitivo como el turístico, quedarse atrás o quedarse austero no es una opción: es una consecuencia.