La Agencia de Trenes confirmó que la compra de 30 mil toneladas de acero mexicano serán utilizados en un viaducto elevado de nueve kilómetros y será fabricado por Grupo Acerero en San Luis Potosí
La construcción del tren Monterrey-Nuevo Laredo comenzó a generar beneficios para la industria siderúrgica nacional con la fabricación de 30 mil toneladas de placas de acero producidas en México, que serán utilizadas en el viaducto elevado de nueve kilómetros proyectado para la zona metropolitana de Monterrey.
Durante la conferencia matutina del Gobierno federal, el director general de la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado, Andrés Lajous, informó que el pedido ya fue realizado y que la producción del acero inició en las instalaciones de Grupo Acerero (GASA), ubicadas en San Luis Potosí.
Explicó que el viaducto representa una de las obras de mayor complejidad técnica del proyecto ferroviario, por lo que requiere estructuras de acero de alta resistencia fabricadas con estándares nacionales.
Por su parte, Javier Algara, director de Desarrollo Estratégico de GASA, destacó que el paso elevado será construido con acero 100 por ciento mexicano, como parte de la estrategia para fortalecer la participación de proveedores nacionales en los grandes proyectos de infraestructura impulsados por el Gobierno de México.
El directivo señaló que el suministro forma parte de los primeros resultados del Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana, firmado recientemente por la presidenta Claudia Sheinbaum junto con representantes del sector, con el objetivo de incrementar el contenido nacional en obras estratégicas.

Las primeras placas de acero comenzarán a enviarse a la empresa constructora a partir del próximo mes de julio, mientras que la compañía reconoció que este tipo de proyectos fortalece la generación de empleo y la actividad económica en el país.
Grupo Acerero puso en operación este año una nueva acería con capacidad para producir 1.25 millones de toneladas anuales de planchón, materia prima que posteriormente se transforma en placas de acero. La planta utiliza principalmente chatarra reciclada, lo que reduce su huella de carbono respecto a los procesos tradicionales basados en mineral de hierro.
La empresa prevé cerrar 2026 con una utilización superior al 40 por ciento de su capacidad instalada, equivalente a una producción cercana a 500 mil toneladas durante su primer año de operación.
Representantes de la compañía consideraron que la creciente demanda de acero mexicano derivada de los proyectos ferroviarios y de infraestructura permitirá fortalecer la industria nacional e impulsar la fabricación local de productos con mayor valor agregado, reduciendo la dependencia de importaciones.































































