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miércoles, mayo 13, 2026
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Todos somos mexicanos de Selección

Rutas y Ritos, Turismo libre, Diplomacia viva

Aprovechando la euforia colectiva previa al Mundial, reflexionaremos sobre el trabajo en equipo en dos canchas fundamentales: el campo de fútbol y un área de trabajo “godín” colectiva.

 

Por: Luis Felipe Hernández Beltrán

AHORA no hablaré de diplomacia ni de turismo.

En esta ocasión, aprovechando la euforia del fútbol, cambio momentáneamente de cancha inspirado en una reciente ponencia sobre liderazgo que escuché en un evento relacionado con la importancia del turismo de reuniones. Al final, entendí que todo está conectado. Por eso, aunque esta columna suele centrarse en diplomacia y turismo, hoy el balón también entra en juego.

Un equipo de trabajo funciona igual que una selección de fútbol.

Muchas veces se piensa que el éxito dentro de una empresa depende únicamente del talento individual. Sin embargo, la realidad demuestra algo distinto: no basta con tener estrellas, lo verdaderamente importante es aprender a jugar juntos.

En el fútbol, cada jugador tiene una responsabilidad específica dentro de la cancha. Hay quienes defienden, quienes organizan el juego y quienes buscan anotar goles. En el ámbito laboral ocurre exactamente lo mismo: cada persona aporta habilidades distintas, todas necesarias para alcanzar un objetivo común. Cuando alguien falla o deja de cumplir su función, el rendimiento de todo el equipo termina afectado.

OTRO punto fundamental es la comunicación. Una selección que no se entiende dentro de la cancha difícilmente logra buenos resultados. En el trabajo sucede igual: la falta de comunicación genera errores, conflictos y desorganización. En cambio, cuando existe confianza, coordinación y diálogo, los procesos fluyen de manera más eficiente.

Vale la pena destacar también el papel del liderazgo. Así como un director técnico guía a sus jugadores y define estrategias, en un equipo laboral los líderes deben motivar, orientar y tomar decisiones que beneficien al grupo. Un buen líder no busca sobresalir solo; busca que todos brillen.

Más allá de la pasión y la euforia que despierta el fútbol profesional —y ahora con la Copa Mundial en el horizonte—, quizá la mayor enseñanza que este deporte puede dejar al mundo laboral es que el triunfo siempre es colectivo. Además, el éxito suele ser momentáneo: se gana un partido, se celebra y después viene un nuevo reto.

De poco sirve tener al empleado más talentoso o experimentado si no existe cooperación entre los demás integrantes. Los grandes resultados nacen de la disciplina, el compromiso y la capacidad de trabajar unidos.

AL FINAL, tanto en el deporte como en el trabajo, los resultados no dependen únicamente de las individualidades, sino de la fuerza del equipo. Porque, igual que en una selección de fútbol, nadie gana un partido solo.